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lunes, 4 de enero de 2016

Tomates confitados

Y con ellos haremos luego una deliciosa y fresca ensalada o unos espaguetti memorables.

¡Muy Feliz Año Nuevo para todos los que pasen por aquí! Espero que ya todos hayan comenzado a recuperarse de las Fiestas, que son tan bonitas como agotadoras.  Este año como nunca las recetas parecían brotar de los árboles, a mi el tiempo no me dio, así que quedarán para el próximo año. Todavía quedan los Reyes, pero aquí en Chile no se celebran.

Tomates tenemos todo el año, pero cuando están en temporada es que debemos aprovechar de hacer conservas con ellos. Estos tomates vienen muy bien para acompañar ensaladas, pasta, o algún relleno.

Es un proceso muy sencillo, pero para el que hay que destinar al menos cuatro horas.

Ingredientes

4 kilos de tomates maduros
100 ml / 1/2 taza de aceite de oliva
6 hojas de laurel trituradas
2 cucharadas de oréganos seco
4 cucharadas (60 grs.) de azúcar rubia
Sal y pimienta a gusto

Lavamos bien y luego cortamos los tomates a la mitad y los limpiamos bien, quitando el cabo, pulpa y semillas (guardar para otra receta, que puede ser salsa de tomates) , dejamos sólo la parte exterior cortamos en gajos del tamaño que queramos y los ponemos a estilar una hora sobre papel toalla.

Pintamos la placa del horno con la mitad del aceite, disponemos los gajos de tomate con la parte cóncava hacia arriba  y encima de ellos el orégano, laurel triturado, sal, pimienta y azúcar.

Llevamos al horno en temperatura mínima por dos horas. Al cabo de este tiempo sacamos la placa del horno, damos vuelta los tomates con una pinza para no quemarnos y rociamos con el restante de aceite y azúcar y llevamos nuevamente al horno dos horas más. Los tomates deben quedar reducidos a la mitad de su tamaño.  Esperamos a que enfríen y envasamos en frascos esterilizados.

El tiempo de horno puede variar, eso dependerá de la humedad y temperatura ambiente,  hay que estar controlando.

Aquí una propuesta de ensalada con lechugas, pepino, palta, salmón asado y los tomates confitados, sólo falta el chorro de buen aceite de oliva, gotitas de aceto balsámico y sal.



lunes, 5 de mayo de 2014

Tarta fría de tomates

Revisando unas recetas viejísimas que alguna vez publico el Supermercado ALMAC, que ya ni existe, encontré esta receta que resultó de lo más bien. Lo mejor es que no va al horno, sí hay que esperar a que cuaje algunas horas así que ¡paciencia!

Para la base

75 grs. de mantequilla derretida
175de galletas saladas molidas (yo usé galletas de soda)
2 cucharadas de queso parmesano rallado
sal y pimienta a gusto

Para el relleno

1 cucharadas de gelatina en polvo sin sabor (15 grs)
3 cucharadas de agua fría
225 gramos de queso crema
2 cucharadas de salsa ketchup (casera preferentemente)
1/2 cucharadita de azúcar
2 huevos, separadas claras de las yemas
1 cebolla pequeña rallada
2/3 taza de crema ácida (he usado yogurt)
3 tomates pelados, sin semillas y en cubitos
1 cucharada de orégano.

1. Empezaremos por enmantequillar un molde de 18 cms. de diámetro.
2. En un recipiente mezclamos las galletas molidas, mantequilla y queso y luego disponemos esta masa sobre el fondo del molde.  Refrigeramos mientras hacemos el relleno.
3. En un recipiente pequeño disolvemos la gelatina a baño María y reservamos: yo uso el viejo método de la tetera: pongo a hervir agua y "siento" el recipiente sobre la tetera destapada


4. En otro recipiente batimos el queso crema con unas varillas, agregamos el ketchup, azúcar, yemas, cebolla, crema y orégano y por último vertimos la gelatina, uniendo bien. Corregimos la sazón.
5. En otro bol batimos las dos claras a nieve y la incorporamos a la mezcla de queso. Agregamos finalmente los tomates picados y volcamos esta mezcla sobre la masa que ya teníamos en el refrigerador.
6. Refrigeramos 3 a 4 horas o hasta que esté cuajado. De manera ideal, prefiero hacerlo el día anterior para asegurarme la firmeza de la gelatina.
7. Desmoldamos y adornamos a nuestro gusto con hojas verdes y tomate.

Nota: Se me ocurre que esta preparación mejora mucho si en verano le ponemos un puñado de albahaca finamente picada.

miércoles, 15 de enero de 2014

Tártaro de tomate y pepino

Los tomates están ahora todo el año en el mercado, pero es en verano que podemos disfrutar de ellos en abundancia, hacer conservas,  y también ensaladas deliciosas. Lo simple es a veces lo más sabroso, es cuestión de saber sacar del producto sus ventajas y sabores. Esta ensalada, como tantas buenas recetas, la he tomado de la revista "Elle", confieso que tengo cantidad enorme de libros de recetas, pero también una larga colección de revistas, de las que siempre estoy sacando algo novedoso.

Este "tártaro" de tomates espero les guste tanto como a mí, Como casi todas las ensaladas, no ofrece complicaciones y se puede hacer en la mañana temprano para servir al mediodía, manteniéndola fresca en el refrigerador.

Empezaré con este una serie de posts de tomates, para aprovecharlos en su mejor momento que es ahora en el hemisferio sur, los del norte pueden guardar las recetas para julio!







Ahora vamos con la receta.  Para 4 porciones.

12 tomates bien maduros
2 pepinos
2 cucharadas de alcaparras
1 cucharada de orégano fresco
1 cebolla pequeña
Aceite de oliva
Jugo de un .limón
Sal marina
Pimienta

Lo primero que haremos será pelar la cebolla, partirla a la mitad y ponerla sobre un papel absorbente doblado en cuatro, así el líquido que bota la cebolla quedará en el papel y no nos caerá pesada. Hace poco aprendí este método que reemplaza el "amortiguado", que se hace de varias maneras, pero termina quitando mucho sabor a la cebolla, ya sea por agregarle azúcar, sal o agua hirviendo.

Pelamos también los tomates, los cortamos en dados y dejamos diez minutos drenando sobre un colador.
Por otra parte pelamos los pepinos y los laminamos con la mandolina, bien finos. Picamos ahora la cebolla en brunoise, es decir cubitos y luego montamos mezclando bien primero las alcaparras, orégano y cebolla con los tomates, luego incorporando los pepinos, finalmente aderezamos con sal de mar y pimienta a gusto, un buen chorro de aceite de oliva y el jugo de un limón.

Podemos servir este tártaro como entrante, o ponerlo sobre tostadas o como acompañamiento de carnes o pescados. Con todo queda bien.

Como verán, estuve un tiempo sin publicar, es que comencé el año con mal pie y una gran gripe, que recién comienza a irse, así que ahora espero ponerme al día visitando los blogs amigos.