La primera vez que probé este plato quedé rendida. Llegué de cabeza a mi cocina a intentar conseguir el mismo sabor, y texturas. Hay que darse el trabajo de hacer un buen fumet con las cáscaras de los camarones y agregar un vino muy seco y de buena calidad para obtener un resultado óptimo. Yo uso Las Encinas Semillón de San Pedro.
Para cuatro personas vamos a necesitar
2 tazas de arroz arbóreo
750 gramos de camarones frescos o congelados
1 ramo de cilantro
1 ramo de ciboulette
1 ramo de perejil
2 1/2 litros de agua
1 vaso de vino blanco seco
1 cucharada de sal
queso parmesano
Primero pelamos los camarones y ponemos las cáscaras a hervir en el agua junto con los ramos de olores y una cucharada de sal. Dejamos reducir el líquido a la mitad. Colamos y reservamos el caldo resultante, esto es el fumet.
En una paila ponemos un buen chorro de aceite de oliva y doramos allí el arroz, cuando éste tome ese característico tono transparente lo taparemos con el caldo de los camarones (fumet), vamos revolviendo cada cierto tiempo con una cuchara de madera y agregando más caldo y el vaso de vino blanco.
A los quince minutos de cocción agregamos los camarones, si éstos son frescos estarán cocidos en cinco a siete minutos, si son congelados ya vendrán cocidos, sólo necesitan tomar temperatura. Siempre mantenemos el arroz con suficiente líquido para que nunca se seque del todo.
Probamos el punto del arroz: cuando esté cocido "al dente" sacamos la paila del fuego y servimos de inmediato
Sobre el arroz ponemos el queso parmesano rallado y acompañamos el plato con el mismo vino que usamos en la preparación.