¿Te quedaron unas lentejas en la heladera y nadie se las quiere comer? o ¿tus hijos no comen con mucho agrado las legumbres? Aquí vamos a tratar de "engañarlos", aunque también hay los que no comen zapallito...bueno, entonces ¡me rindo!.
Para seis zapallito/calabacines necesitamos: (aparte de los zapallitos, ¡se entiende!)
1 taza de lentejas abandonadas (si no tienes lentejas cocidas, las cueces en un rico caldo)
(las lentejas pueden ser reemplazadas por garbanzos u otra legumbre)
1 cebolla cortada finita y bien pochada en la sartén con un poco de aceite.
1 taza de jamón en cubitos, si no hay jamón, puedes poner pollo o carne de otro tipo que también te quedó de alguna comida o si quieres no pones nada.
1 taza de champiñones cortados finitos y también dorados en un poco de aceite, como la cebolla.
1 huevo
4 láminas de queso para fundir (cuartirolo, mantecoso, ¡en fin!)
La cocción de los zapallitos debe ser cuidadosa, para que no se partan o se les caiga la piel, veinte minutos en agua hirviendo con un poco de sal. Quitamos el agua y dejamos entibiar antes de manipularlos, para no quemarnos y que no se estropeen. Ojalá tengamos un aparatito que se llama "saca-bocados para ahuecar los zapallitos, caso contrario, usaremos una cucharita:
Cuando tengamos nuestras cebollas doradas y tiernas y los champis también dorados, vamos a juntar con las lentejas y la "carne" de los zapallitos que ahuecamos y vamos a triturar un poco con el aparatito ad-hoc:Luego agregamos el huevo, revolvemos bien y con esto rellenamos nuestros zapallitos/calabacines, cuidando de no poner el líquido, para que no queden demasiado mojados. Finalmente tapamos con las láminas de queso y llevamos al horno ojalá en posición de "grill" si la tenemos. Otra opción es comprarse un "soplete" cocinero, que resulta muy práctico para dorar quesos y otras cosas.
El jugo y relleno que sobró ¡no lo vayan a tirar! en la noche lo licúan en la juguera con un poco de leche y tendrán una rica crema de "todo un poco", que servida con unos crutones o quesito rallado encima o un huevo molido, ya es otra comida. Recuerden que "en la cocina , nada se pierde, todo se transforma").
Este post está inspirado en y dedicado a mi querida Javi y sus hijitos preciosos, que me lee silenciosamente desde Tunuyán, espero que a ella y a todos les sea útil esta receta.


