En las zonas boscosas de la Patagonia se dan muy bien las setas o callampas. Recuerdo que muy cerca de nuestra ciudad crecían abundantes en otoño y con mis padres íbamos a buscarlas, no había gran variedad y era muy fácil reconocer las que eran comestibles. Volvíamos a casa cargados con ese tesoro que mi madre salteaba con mantequilla y ajo o transformaba en deliciosas conservas.
Hoy en día me limito a comprar los champiñones de París en buena cantidad para hacer este escabeche con la misma receta de mi madre, es muy sencilla, no tiene secretos, espero que les sea de utilidad.
1/2 kilo de champiñones de París (u otro que esté en temporada)
1/2 litro de vino blanco
1/2 litro de buen aceite de oliva
1 ramito de romero fresco
12 granos de pimienta negra
2 hojitas de laurel
1 cucharada de sal de mar
Calentamos el aceite con el vino blanco y la sal, revolvemos para asegurarnos que se disuelva y cuando comience a hervir agregamos los champiñones que deberán hervir suavemente por cinco minutos. Al cabo de ese tiempo retiramos del fuego y agregamos el romero, pimienta y laurel y envasamos en frascos de cristal muy limpios. Si alguno de esos "olores" no es de nuestro agrado, simplemente no lo usaremos. También podemos improvisar con otras hierbas y agregar salvia o canela, clavos, eso es cuestión de gustos. Al cabo de una semana los champis habrán tomado bien el sabor de las hierbas y podremos consumirlos.